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Colaboración: ¿EL DERECHO DIGITAL ES TAN IMPORTANTE COMO EL DERECHO CIVIL? LA REPUTACIÓN DIGITAL

15 noviembre, 2016

Creo que es la primera vez que un amigo, después de tantos años con esto abierto, me pide escribir en mi blog, y por tanto no me podía negar. Y la verdad es que no puedo sino darle las gracias por gastar su tiempo dando unas lineas acerca del derecho tecnológico por alguien que lo ve desde los ojos de un recién llegado y que me “culpa” de haberle descubierto esta rama del derecho, tras haber disfrutado un increible Notartic, donde salvo por mi, hubo un nivel impresionante😉 .

Así que sin más , os dejo con Ernesto Martínez Mezquita:

Recién acabadas las primeras Jornadas de Notartic en Sevilla tengo un impulso incontrolable a escribir. Es la primera vez que me pasa y como dicen por ahí “si no lo suelto, reviento”.

En la excepcional ponencia de territorialidad de internet de Francisco Pérez Bes del pasado sábado hubo una frase que me ha hecho reflexionar. No la puedo citar textualmente pero básicamente era que “una persona por el hecho de nacer en un territorio tiene una nacionalidad y se le aplica unas normas, cosa que no se ocurre en el nacimiento digital”. Eso me ha hecho pensar en que ” el internet ” -ese el lugar que el español medio considera ese sitio de ordenadores (ahora de móviles y tablets) donde mandas fotos, ves vídeos, compras barato y envías correos- es en esencia libertad.

Cuando naces, da igual el sitio, ya se te asignan una serie de etiquetas, que en algunos casos estigmatizan (con demasiada habitualidad) o benefician. Por ejemplo, en mi caso particular por nacer en X población, levo el sambenito de flojo, de ser amante de las tapitas, de los toros, de cantar, y -en el mejor de los casos- tener gracia (o ir de gracioso que es peor). Esas “tags” las llevas allá donde vayas y te acompaña en todas las facetas de la vida. Hasta el extremo que, cuando se te empieza a reconocer por cualquier talento (o a criticar, aunque sea por envidia a esa virtud) se dice no parece que sea andaluz, madrileño, gallego, lo que sea. Lo mismo ocurre con la familia, da igual lo que te esfuerces, da igual que sea cierto o no, siempre serás el hijo de, el hermano de, el amigo de, el vecino de…

Y eso me hace pensar en que la red es todo lo contrario, y es igual o más decisivo que en la vida real. Hace años, con lo que podemos llamar la democratización de internet que se produjo por el año 2000 se gestaba el mundo 2.0, Para mí, la mayor revolución en la historia de la tierra desde la revolución industrial.

Por primera vez es posible volver a “nacer”, o rectificar cosas del pasado que no nos gustan (o vengarnos de aquéllos a los que les guardamos rencor). Esto nos afecta/afectará de manera determinante de por vida, y únicamente a la especie humana Y además de manera inmediata. Es un cambio trascendental que nunca antes, ni probablemente volverá a ocurrir en el futuro: Podemos cambiar de un plumazo nuestra reputación, nuestra identidad. Y además al ritmo que decidamos, está en nuestra mano.

Podemos decidir guardar prudencia y opinar de manera ecuánime, pero con habitualidad, controlando la opinión a formar. También podemos adoptar otra estrategia -por gusto o tiempo- como ser más contundente, llamar más la atención, generando una opinión. Pero pocas personas tienen en cuenta que de cualquiera de las dos formas podemos convertirnos en un tonto, una estrella, un visionario, un estúpido… Nosotros mismos somos capaces de destruir (para bien o para mal) todo aquello que nos ha costado toda la vida construir como es la opinión que tienen los demás de mí.

Y ese “poder” afecta en todos los aspectos porque la técnica ha acercado a la humanidad, y ésta de manera consciente o inconsciente, ha cambiado la realidad de lo que se percibe en un cara a cara diario.

Ya no solo vas a tal colegio/guardería por lo que dicen tus padres, o por lo que dice tu familia o cercanos. Ni tampoco sabes de Madrid por lo que dice “paco, el hijo de Loli que vive en Madrid que le ha contado a su madre no sé qué”. Hasta la revolución industrial la sociedad formaba su opinión así. El mundo se volvió 1.0 cuando los que contaban sus experiencias eran los que estaban allí (mediante cartas y/o periódicos). Luego pudimos oírlo (radio), posteriormente pudimos verlo fijamente (fotografías) y finalmente en movimiento (televisión). Pero con internet llega la revolución 2.0. A lo anterior se añade lo nunca vista, podemos hacer que sea igual de relevante lo que se transmite, como quien lo transmite.

En palabras del mundo del seguro del que vengo, el continente y el contenido. Aquí no hay prelación, no es más importante uno que otro. Nosotros decidimos que es lo importante. Tenemos la capacidad de generar una opinión en todos los niveles. A modo de ejemplo si tengo interés en ser conocido y tener repercusión, lo más fácil– y barato- es armar el taco hablando de un tema candente, por ejemplo.

Está claro, para tener buenas oportunidades en la vida, quien te la dá lo hará finalmente por la entrevista personal (excepcionamos los casos de enchufismo puro). Eso es una obviedad y es así de momento. Y remarco de momento porque llegara el día en el que sean robots los que, erradicando los sentimientos y atendiendo preferentemente a criterios productividad-eficiencia, los que decidan. Incurro en el error de pensar que será en el futuro cuando esto ya está en el presente de hoy en día. Si alguien quiere hacerse una idea puede buscar en internet para saber de una persona y formar una opinión.

Y aquí es cuando, el heroico que ha llegado hasta aquí después del tocho escrito antes piensa en el título y piensa o dice en alto algo similar a: y ahora vas y te haces la picha un lio después de la frikada que te ha marcado. ¿Qué pinta el derecho en todo esto?

Para quien escribe aquí el derecho entra de lleno, esas normas que deciden como se regula las relaciones sociales, tiene que tender a proteger lo 2º más importante de la vida, tras lo esencial que es la salud, que es quien eres, tienen que proteger tu reputación.

Debes ser tú y solo tu quien decida que se sabe o quien debe poder saber de ti. Espero que a quien lea esto le salga sola la misma frase que a mí. El problema es que esa sentencia tiene un triple sentido con el simple hecho de introducir dos signos ortográficos, estando dos de ellos íntimamente relacionados.

La primera respuesta ¡TENEMOS DERECHO! Expresado de este modo podemos interpretarlo como una evidencia, algo indiscutible. Empleando las palabras que me repite en nuestras continuas charlas mi suegro, el Doctor Rafael de Lara García, “debatir eso es como debatir sobre la transparencia del agua” y por tanto no merece mucho más desarrollo.

¿tenemos derecho? No la planteo como pregunta reflexiva, sino en el sentido más robótico o googleriado de la palabra, dicha pregunta se contesta con la misma frase, tenemos derecho. Podría enumerar bajo estas líneas la normativa que de un modo u otro regula lo que suscita este artículo la reputación (sin diferenciar entre digital y real porque ya es la misma) pero esa es una tarea que me dejo para más adelante.

Como mandan los canones de introducción nudo y desenlace tengo que ir sacando conclusiones (y acabar esta agonía). Me sorprendo, llegando otra vez de nuevo a ¡continente y contenido!! No se te ocurre mejor metáfora Ernesto, Serás inculto.! ¿Esa es tu conclusión? ¡Y además de inculto eres (que el lector elija el adjetivo), que has dicho tu nombre y llevas evitando todo el artículo que te reconozcan! Te van a juzgar si esto tiene repercusión, ¡a saber, que van a opinar de ti! Con una sonrisa me digo a mí mismo “bueno puedo corregirla con otro texto, o con una entrevista, o una charla, o una ponencia” De nuevo asoma un miedo. ¿Y si eso no sucede? O peor ¿y si en lugar de arreglarlo meto la pata aún más?

Vamos a intentar responder a la pregunta que titula este post con las enseñanzas de Notartic. El título proviene de la frase “¿dentro de unos años el derecho TIC será tan importante como el derecho civil?”. Me la pronunció en la primera reunión legal hackers Sevilla -entre cervezas temperatura ambiente- mi compañero letrado y asistente al congreso Daniel Tinoco. Y con el feedback de Notartic he llegado a la conclusión de que la respuesta es NO. Hay que ser más ambicioso. El Derecho digital es tan importante como los derechos humanos pues afecta de manera tan transcendental a la totalidad de las personas y sus relaciones que solo puede abordarse desde esa perspectiva.

Respondida la pregunta (y sin entrar en disquisiciones del estilo ¿Qué es el derecho digital realmente? etc.), me planteo para el futuro los siguientes interrogantes:

¿Nuestras normas protegen nuestro derecho a controlar nuestra reputación? ¿Hay medios efectivos para corregir/ perseguir a quien vulnera esos derechos? Como bien señaló Sara molina en su intervención en las jornadas Notartic ¿Es más castigo/educativo en algunos casos privar a un menor temporalmente de acceso a internet que ingresarlo en un centro de menores o imponer una multa a sus padres/tutores? ¿El derecho al olvido consiste en borrar la información o solo en cortar las vías fáciles de acceso a dicha información? ¿Tienen las empresas que hacer públicos y acreditar fehaciente los criterios y parámetros de selección instaurados en su algoritmo? ¿Es discriminación que una Inteligencia Artificial analice los datos y llegue a la conclusión de que una etnia, un gremio, etc. es contraria al perfil que busca? ¿Hay que aceptar que sea un software automatizado el que discrimine que se sabe de uno mismo?

Nuestra libertad, nuestro desarrollo como persona esta inevitablemente ligado a frases tan simple como ¿qué dirá internet de mí? ¿que pensara una inteligencia artificial que es relevante para los demás? (en palabras del pueblo ¿saldré en las primeras páginas de bing o google?), ¿cómo interpreta esa inteligencia artificial que soy? ¿el empleo de palabras nunca o siempre implicaran que la inteligencia artificial me catalogue como autoritario? ¿publicar post críticos o de protesta me identifica como de trato social?

Por todo lo anterior ¿Qué más da quien escriba este artículo?, el emisor es irrelevante. El fin es que pueda ser cualquiera. Para mí lo importante es el contenido y espero que así sea para todo aquel que lo lea.

Como colofón quiero aprovechar para dar las gracias a mi amigo y compañero Rubén Vázquez, en primer lugar, por permitirme escribir esta entrada en su blog. Le estoy profundamente agradecido por todo. Es el culpable de que yo quiera buscar mi sitio en este mundillo. Fue quien me dijo que reactivará con prudencia mi yo de las redes sociales. Quien me animo a mantener el contacto con su amigo y gran profesional Jesús Acevedo Quien me aconsejó que leyera a David Maetzu en su blog del derecho y las normas. Quien que me presentó a Paco rosales, quien me hablo de Sara Molina, quien me descubrió a Javier de la Cueva, a Francisco Perez Bes, a Javier Gonzalez Granados, a Silvia barrera, a Rodolfo Tesone, a Julián Inza, a Justito el notario (que poca gente sabe su nombre real), y a otros tantos que me olvido ahora pero que son igual de importantes.

Pd: Espero que el trabajo y la vida en general me permita dar continuad en el futuro a estas líneas. Ya se me están ocurriendo nuevos temas para el futuro.

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