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De los mails y el papel, o explicando un mito acerca de la abogacía digital

21 abril, 2015
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El pasado sábado tuve la suerte de acudir a una ciudad tan maravillosa como Granada para ser parte de los ponentes que hablarían a los jóvenes abogados de toda Andalucía acerca de ese nuevo mundo que se ha venido a llamar abogacía digital, y que quiero aprovechar desde estas lineas, para por un lado, dar las gracias a la organización, encabezada por Juan María Galán, por la posibilidad y el honor de impartir esa charla, así como dar mi más sincera enhorabuena a dicha organización por el nivel del resto de ponentes y la organización en sí del evento. Puestos en situación, en la charla que impartí junto con mi socio Jesús Fernández Acevedo, tratamos 5 de los más frecuentes mitos acerca de la abogacía digital para los propios abogados (Algunos de ellos, ya los contaré en el blog de MCA), y entre ellos, hubo uno que generó bastante revuelo y que por cuestiones de tiempo, no quedó lo suficientemente explicado que venía a llamarse “Los mails se presentan en papel”. En el mismo tratábamos el tema, partiendo de un excelente post de David Maetzu en su blog, “Del derecho y las normas” de como han de presentarse los correos electrónicos como prueba en un proceso judicial. En este sentido venía a indicar que el correo electrónico, debe ser considerado, por que de eso mismo se trata , como un documento electrónico, conforme lo regula La Ley 59/2003 de Firma Electrónica (LFE), en su art. 3.5 establece que: “Se considera documento electrónico la información de cualquier naturaleza en forma electrónica, archivada en un soporte electrónico según un formato determinado y susceptible de identificación y tratamiento diferenciado.” Por tanto, una vez fijada su naturaleza jurídica, queda claro que si se presentan en papel, dicha naturaleza jurídica queda desvirtuada toda vez que el contenido del mismo no tiene ningún tipo de verosimilitud en formato papel, ya que al cambiar el formato original, con ello, damos la posibilidad de que se modifique también su contenido, y por tanto, de impugnar la prueba que se presenta con el mismo Teniendo claro esto, como ha de presentarse el documento electrónico? Pues como bien se explica en el post antes citado que da pié a este, y aquí fue donde se montó el debate en la ponencia, y que no dio tiempo a explicar con detenimiento, las posibilidades son varias:

-Tenemos la opción de hacer un “Guardar como” a través de algún cliente de coreo para pasar esa información a un soporte físico que mantenga su identidad digital, por ejemplo un CD o un pendrive. No obstante con esta opción, a pesar de que la naturaleza jurídica no varía, seguimos sin tener un modo de acreditar que dicha información no ha sido modificada. – Otra opción, sería hacer una prueba pericial de los correos, para acreditar su no modificación, no obstante, aquí entraríamos en cuestión de costes, pero esta sería la mejor manera de llevar a cabo la acreditación de contenido

– Cabe también, que tal vez sea la opción más óptima, solicitar al secretario judicial, que acreditara como fedatario público en sede judicial, el contenido del correo, dándole acceso al servidor donde se encuentra el mismo y la contraseña (Siempre que el correo se encuentre en el servidor) para que valide el contenido del mismo. En este sentido, y si no se quiere que el secretario vea otras cosas, recomiendo hacerlo con una sesión de incógnito en cualquier navegador y crear previamente una carpeta donde almacenar la información que queremos que vea. Acto seguido a esto, obviamente, cambiar la contraseña del correo. – La última opción, la más polémica es, conforme al artículo 265.2 de la ley de enjuiciamiento civil, acudir a la posibilidad de designar donde se encuentran dichos contenidos, unido a dar en soporte digital los correos, a su señoría. Esto no obstante, supone dar correo y contraseña al juez para que aceda a los mismos sin límite, por lo que no deja de ser un tanto “peligrosa” por decir algo y como comentaba el compañero Jorge Campanillas, estás dando las llaves de tu casa y dejando que campen a sus anchas por la misma. En síntesis, y como mero acercamiento al tema, que tiene mucho más calado que lo expuesto en estas lineas, sirva para dejar claro que el correo electrónico no puede ser presentado tan sólo en papel, ya que dicha prueba es casi por definición, impugnable.

One Comment
  1. Ainhoa permalink

    Muy buena ponencia, esperamos ver más así, ¡enhorabuena!

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