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De condones y delitos contra los sentimientos religiosos.

1 abril, 2013

Que el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra es tan verdad como cualquier otra fase del acervo popular, y ni si quiera el derecho y los jueces se salvan de ello, así, si hace mas o menos un año fue Javier Krahe a quien se le acusó de delinquir contra los sentimientos religiosos por cocinar un cristo en un vídeo de hace más de 20 años, ahora es el turno del que fuese secretario general de Juventudes Socialistas de Andalucía,  por la campaña que la Juventudes del PSOE difundieron por Internet, con  lemas como ‘Bendito condón que quitas el sida del mundo’ y ‘Que no te den una hostia, ponte condón’.

Obviamente, con estos enunciados ya se puede comenzar a hacer una idea de en que consiste la campaña, no obstante, aquí tenéis el video si quereis verlo: http://www.dalealplay.com/informaciondecontenido.php?con=290848

En el mismo se recogen, por un lado,  las declaraciones de distintos cargos de la iglesia católica, desaconsejando el uso del preservativo para posteriormente, criticar esa actitud por parte de la iglesia con frases tan agresivas como “De verdad te quieren  para pasar a informar acerca de los beneficios del uso del preservativo así como datos de distintas universidades y hospitales que recomiendan su uso para  finalmente, hacer aparecer la imagen de una ostia consagrada en manos de una persona, que pasa a transformarse en un preservativo tal y como se presenta en la imagen que acompaña el post.

Desde un punto de vista netamente jurídico, la Juez que instruye el caso y que ha vuelto a reaperturarlo tras que ya la Juez Alaya lo archivase previamente en Enero de 2011, por la denuncia interpuesta por el Centro de Estudios Jurídicos Tomas  Moro , imputa a J.C, R. F. por un delito de provocación al odio por motivos religiosos, así como de un delito continuado contra los sentimientos religiosos, por los que en total  se le exige la cantidad de 144.000 euros.

El delito por la provocación al odio por motivos religiosos viene recogido por el artículo 525 del Código Penal :

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Si nos atenemos a la literalidad del artículo, con respecto a la conducta típica descrita nos encontramos que el artículo hace referencia a dos comportamientos simultáneos, por un lado, hacer “escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias”.

Para ello, debemos hacer referencia a que significa escarnio,concepto que es definido como “Burla muy ofensiva y humillante que se hace con la intención de herir y ofender” En este sentido, y desde mi punto de vista, en la campaña no se intenta ni herir ni ofender a el catolicismo, con lo que , nos lleva a la segunda conducta típica del delito, la intencionalidad del mismo “para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa”

En este sentido, y partiendo del objetivo al que se dirige la campaña publicitaria, jóvenes independientemente de su religión, dudo mucho que la intencionalidad de la campaña sea ofender a religiosa cristiana, toda vez que contra la misma, lo único que se indica es su postura contraria al uso del preservativo, sino más bien, provocar con la comparativa, al igual que en cualquier campaña publicitaria así como jugar con la metáfora entre la importancia para la religión cristiana de la ostia consagrada con la importancia a nivel médico del uso del preservativo para la lucha contra el SIDA y demás enfermedades de trasmisión sexual. En este mismo sentido, en el auto de archivo, la Jueza Alaya ya indicaba algo similar:

 “No hace burla de uno de los dogmas de la Iglesia Católica, sino lo que trata es que el espectador aprecie que si importante es para un cristiano practicante recibir el cuerpo de cristo a través de la hostia consagrada, igual de relevante es para la lucha contra el VIH el uso de preservativo”.

Pero el sinsentido jurídico de este procedimiento no se queda ahí, sino que a su vez se le imputa por un delito continuado contra los sentimientos religiosos, en este sentido, la argumentación viene a coincidir con lo realizado para el tipo del artículo 525 del código penal, toda vez que desde mi punto de vista no existe la intención ofensiva en ningún caso, es decir, la campaña no va destinada a ofender a los practicantes de la confesión religiosa católica, sino a provocar con la comparación, la concienciación en el uso del preservativo en los jóvenes, independientemente de lo adecuado o no de de la comparativa, no puede entenderse que existe un delito contra los sentimientos religiosos, toda vez que no exista intencionalidad en la conducta. A su vez, la solicitud de un delito continuado para este tipo penal , tampoco la entiendo adecuada a derecho ya que contradice reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo con respecto al carácter continuado de los delitos y que entiendo, más que correcta, en especial en el ámbito de las nuevas tecnologías.

En este sentido para que se lleve a cabo un tipo continuado es necesario conforme a la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo (SSTS 1038/2004, de 21-9; 820/2005, de 23-6309/2006, de 16-III553/2007, de 18-68/2008, de 24-1; y465/2012, de 1-6, entre otras), según la cual los requisitos del delito continuado son los siguientes:

a) Pluralidad de hechos delictivos ontológicamente diferenciables.

b) Identidad de sujeto activo.

c) Elemento subjetivo de ejecución de un plan preconcebido, con dolo conjunto y unitario, o de aprovechamiento de idénticas ocasiones en las que el dolo surge en cada situación concreta pero idéntica a las otras.

d) Homogeneidad en el modus operandi, lo que significa la uniformidad entre las técnicas operativas desplegadas o las modalidades delictivas puestas a contribución del fin ilícito.

e) Elemento normativo de infracción de la misma o semejante norma penal.

f) Una cierta conexidad espacio-temporal.

En este caso, y respecto a la conducta ejecutada, tenemos que diferenciar os aspectos para su consideración como continuado.

Por un lado se trata de una campaña de marketing, basada en un vídeo que se colgó en Internet, y del cual, se extrajeron determinados fragmentos para su difusión como eslóganes, por lo que no pueden entenderse que existe una pluralidad de aciones, sino tan sólo una, la creación y difusión del  vídeo, que da lugar a las demás conductas supuestamente delictivas, ya que todas dimanan de la fuente original, el vídeo  incumpliendo por tanto con el requisito ontológico que ha venido a fijar el Tribunal Supremo.

Por otro lado, debemos entender a su vez, que su subida a Internet, y posterior propagación por distintas vías del vídeo  tampoco puede dar lugar a el carácter continuado del supuesto delito, ya que dicha conducta sale fuera de la voluntad de la persona que subió el video.

En síntesis, una locura de igual calibre que la que se llevó a cabo con Javier Krahe, y que espero que tenga su mismo fin.

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