Skip to content

De notificaciones electrónicas y puestos de trabajo.

13 febrero, 2013

Dentro del ámbito de las nuevas tecnologías, y a pesar de que cada vez se encuentra más implementado en la misma, el derecho del trabajo podemos considerarlo, un poco, como la oveja negra de la familia, ya que pocas veces se hace referencia a la relación entre ambos, a pesar de ser, posiblemente uno de los más vinculados con la misma en la actualidad, no obstante, poco más de sentencias por el uso de los equipos informáticos o despidos por comentarios en facebook, encontramos un campo bastante vacío al que hacer referencia.

98045888_253ccf9b2b_z

Foto de Juanpol bajo licencia CC

Esta falta de relación deriva de un marco normativo poco o nada apropiado para la misma, tan sólo tenemos que ver como para el ejecutivo, la regulación del teletrabajo tenía la importancia de darle poco más de dos lineas, y casi más por colgarse la medalla, que por regular realmente los requisitos del mismo o el alcance de la capacidad de decisión del empresario al respecto.

En consonancia con ello, actualmente en los centros de trabajo es más que frecuente que exista un sistema informático centralizado de comunicaciones con los empleados, una potente intranet donde se adjunta la información corporativa  y a través de la cual se comunica y notifica distinta información al empleado, no obstante con referencia a los mismos, en muchos casos nos encontramos con un vacío normativo, o al menos, eso parecen entender las empresas, que en su mayor parte, no determinan unas políticas determinadas a su uso ni informan al respecto a sus trabajadores.

En este sentido, las empresas suelen escudarse en su poder de dirección con respecto a los trabajadores, y así lo ha venido reconociendo la jurisprudencia al respecto, consintiendo en el ámbito de la empresa casi cualquier tipo de tropelía acerca de la privacidad de los trabajadores, algunas con más razón, por ejemplo, la Sentencia del Tribunal Constitucional de 17 de Diciembre de 2012 que muy acertadamente comenta el Compañero Xavier Ribas en su blog, otras muchas, normalmente derivada de órganos inferiores, no tienen en consideración tantos elementos a la hora de dilucidad hasta donde llega la capacidad de dirección del empresario y su relación con la privacidad.

Así el mayor escollo que encontramos en esta difícil relación entre privacidad, consentimiento y trabajo, es la información, es decir, hasta donde un trabajador tiene conocimiento claro y efectivo de cuales de sus datos se están almacenando y tratando, y llegado el caso, incluso, usarse en su contra.

Abundando sobre ello, y volviendo al tema que nos ocupa, que no es otro que el de las comunicaciones a los trabajadores, las empresas en una gran parte han venido a entender las nuevas tecnologías aplicadas a los centros de trabajo como una vía de un sólo camino a través de la cual, poder informar a los trabajadores, e incluso más, poder notificar cualquier situación a los mismos, con las pertinentes consecuencias legales que ello puede suponer. (Pensemos por ejemplo en una amonestación disciplinaria) obviando la segunda parte de ese camino, que es la información y contestación por parte de ese trabajador.

Con respecto a la contestación por parte del trabajador y recurriendo al ejemplo de la amonestación disciplinaria, normalmente no dando posibilidad alguna al trabajador para que conteste lo que estime conveniente a la misma, ni exprese su conformidad o disconformidad con la misma (Ya que dicha circunstancia puede llegar a ser incluso usada en su contra a efectos de las reclamaciones judiciales pertinentes)

Con respecto a la información de lo almacenado por parte de la empresa, nos encontramos con una de las grandes barrearas en lo que respecta al propio trabajador y el uso de las nuevas tecnologías, ya que el mismo tiene un absoluto desconocimiento con respecto a que se está almacenando y con que finalidad, ya que desde sus datos biométricos (Ritmo de pulsación o gestión del ratón), ratio de productividad o yendo incluso un poco más allá, y haciendo analogía con la Sentencia del Tribunal Constitucional de 17 de Diciembre de 2012, con respecto a los  programas de mensajería, el contenido de los mismos y su posible utilización a cualquier efecto con respecto al trabajador, suelen destacar por el absoluto desconocimiento de este.

Estas carencias que vengo viendo en el ámbito laboral, no pueden ser justificadas en cualquier caso el poder de dirección del empresario, ya que el mismo, a pesar de ello, sigue teniendo una serie de obligaciones que incumple en los mencionados casos, como son, primero, el deber de información por parte de la empresa del almacenamiento de los datos personales asociado a su perfil de trabajador, su tratamiento, y como no, obviamente, la posibilidad del ejercicio de cualquiera de los derechos ARCO, toda vez que , primero, el trabajador desconoce su almacenamiento, y segundo, no cualquier dato susceptible de almacenarse en un equipo informático, entra dentro de las capacidades propias del empresario para su almacenamiento o tratamiento, pero eso ya es otro tema que puede dar mucho juego…

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: